12 de Octubre: “Conocer mis raíces era la ficha que le faltaba a mi identidad”, afrocordobesa

En el año 2013 un grupo de personas que se autoreconoce como afrodescendientes de ancestros esclavizados se encuentra en un taller de historia orientado al reconocimiento de las raíces afro. A partir de allí, mediante objetivos y experiencias en común deciden darle vida a Mesa Afro Córdoba

Griselda Manzoli, miembro de la organización desde sus inicios, cuenta a La Voz su recorrido en búsqueda de su identidad.

Conocer la historia de sus ancestros le permitió reencontrarse con esa identidad oculta pero latente dentro de sí. Poder reconocerse como afrodescendiente le pemitió curar heridas del pasado con la fuerza de sus ancestros y, a partir de ello, luchar junto con sus pares en contra de la discriminación de la que fue receptora a lo largo de su vida.

La deuda de quienes practicaron la esclavitud a partir de la conquista se está cobrando con diferentes organizaciónes como Mesa Afro Córdoba, que le dan participación a aquellas voces que fueron silenciadas, dandole las herramientas para la organización y la lucha colectiva.

El ejercicio de la memoria permite no repetir un oscuro pasado y a partir de ello respetar a quienes lo padecieron. Es esta la principal función de organizaciones que militan por los derechos humanos en pos de una sociedad más justa.

Para Griselda la memoria es un rompecabezas compuesto de piezas con las historias de vida de sus ancestros, víctimas de trata esclavista. Le llevó casi toda su vida encontrar la pieza perdida de su identidad afro, pero a partir de ahora la porta con orgullo.

“No podemos negar a nuestros ancestros porque ellos son la razón por la que estamos aquí, hoy y ahora. Somos los sobrevivientes de un exterminio racial, físico y político”, expresa.

Historia de vida

Griselda Manzoli vive en Córdoba Capital, a una cuadra del Bajo Pueyrredón. Se reconoce como una privilegiada gracias a que pudo acceder a la educación superior , “gracias a Dios pude estudiar porque es muy difícil para una mujer negra y pobre desenvolverse en esta sociedad, como lo ha sido siempre” expresa.

“Yo soy Manzoli- Cortéz, un apellido italiano y uno español, pero yo siempre me sentí una mujer negra. La sociedad me lo hizo sentir, el entorno me lo hizo sentir; a veces cariñosamente y a veces no…”, comenta un poco dolida.

Hace poco más de seis años, su prima, Claudia Salguero, realizó un curso de raíces afro con un historiador de Córdoba. Una de las tareas fue indagar si había algún antepasado afro dentro de la familia. 

Cladia le preguntó a su mamá – Marta Elena Manzoli, “Niní” – sobre esto, y ella le respondió afirmativamente. La sorpresa fue la respuesta en Griselda y su prima al descubrir esto “nuestra abuela era negra y nos quedamos impactadas. Una abuela de la que nunca se habló, se llamaba Sabina Gordillo”, recuerda.

En las reuniones familiares siempre se habló de su abuelo, que había venido de Italia, sin plata y al llegar a Argentina se puso un negocio de ramos generales, donde le fue bastante bien. 

“Nosotros teníamos entendido que había venido de Italia con la esposa, pero resulta que no, él vino solo, la esposa se quedó en Italia y acá conoció a mi bisabuela afro. Convivieron, puertas adentro mi bisabuela era la esposa y la madre de sus hijos, pero puertas afuera la presentaba como la sirvienta”.

“Ella estaba condicionada por su color de piel a ocupar un lugar que no le correspondía”, se apena Griselda.

“Hay fotos donde mi abuelo aparece en primer plano como un héroe que vino a hacer la América acá y ella sale escondida, sentada en una silla en un rincón. Si eso ya se puede apreciar en una foto imaginate lo que debe haber sido en la vida cotidiana. Yo le pregunté a mi papá si se acuerda de su abuela y me dice que no, casi nada”.

“Mi tía se acuerda más que mi papá, ya que es mucho mayor. Mi papá apoya mi militancia afro pero no puede ver aún el machismo que ejerció su abuelo sobre su esposa”, cuenta.

– ¿Lograste conocer en profundidad la historia de tu bisabuela?

– La tía Niní nos contaba a cuenta gotas, muy de a poco iba largando, porque ha sido una historia dolorosa, no es lindo recordar que una mujer de la familia ha sido ocultada. Mi bisabuela era de San Carlos Minas, zona donde solían asentarse los afrodescendientes,los que huían.

A partir del momento en que Niní contó sobre su abuela afro, Claudia comenzó a contactarse con otras primas de ella y parientes lejanos para recuperar más datos, pero repentinamente Niní enfermó, falleció en poco tiempo y quedó “todo trunco”.

Mi tía me regaló lo más preciado que fue haber conocido mi identidad, porque creo que mi papá no me lo hubiera dicho, además de que era poco lo que se acordaba.

Ella me contó detalles como que mi abuelo agarraba la bici y decía “ya vengo voy al Congo”, irse al Congo es un barrio cerca de San Vicente, donde vivía mi bisabuela y la familia. Seguramente el Congo era un asentamiento con población negra.

 

– ¿Cómo te impactó el conocimiento de tu identidad?

– Esa historia me causó mucho dolor. Fue la ficha que le faltaba a mi rompecabezas para entender mi historia de identidad.

Gracias a reconocer mi identidad también pude trasmitirla a mis hijos. Uno de ellos, Gastón, se siente muy comprometido con la militancia afro, se siente afrodescendiente, lo verbaliza en el colegio y con sus pares.

Creo que lo vivencia más porque ha sufrido episodios de discriminación, incluso por parte de la policía.

– ¿Por qué crees que se ocultó la historia de tu bisabuela?

– Fue tan exitoso el discurso del blanqueamiento que incluso nuestros ancestros negaban sus raíces, ocultando. A mi me costó mucho hablar dentro de mi familia ya que había parientes que ocultaban la historia de mi abuela, algunos decían que para afirmar que mi bisabuela era afro tenía que encontrar un certificado o partida de nacimiento que lo comprobara. Incluso viendo la foto de mi abuela, de tez bien oscura, negaban la presencia afro. Hubo un lavado de cabeza tan grande y heredado a través de las generaciones que cuesta aceptar, cuesta deconstruirse: incorporar otras cosas, asimilarlas y uno hacerse de nuevo a partir de otra postura.

Otras de las razones por las cuales se oculta es por lo doloroso que ha sido con toda la discriminación que hubo, piensan “no le vamos a decir porque la abuela sufrió mucho siendo negra” y a lo mejor no quiere que te pase a vos, siendo que si sos negra te va a pasar igual, discriminación hay siempre, de acuerdo al curso de la historia se va modificando el discurso de la discriminación, en un inicio te discriminaban por ser esclavo, despúes por el pelo afro, porque cobras planes, porque vivís en barrios humildes, por cómo te vestis, siempre hay un motivo.

– ¿Al día de hoy continuas con la búsqueda de familiares?

– Sí. Llegué a encontrar gran parte de la familia, incluso tatarabuelos e hijos.

Hay un libro en el archivo histórico llamado “Libro de los naturales” que es donde están asentados muchos esclavizados. Se llama así porque están asentados los hijos de esclavizados y amos, serían los hijos fuera del matrimonio.

“En el camino fue complicado acceder a datos para encontrar a mis ancestros. Por ejemplo, yo sabía que mi tatarabuela se llamaba Fructuosa, me costó el doble de encontrarla porque estaba anotada como Frutosa en el censo de 1895. No sólo les cambiaban su nombre original sino que los anotaban “así no más”, también le pusieron Dias, sobre que les cambiaban el nombre no tenían ni siquiera la delicadeza de anotarlos bien. Dentro de una misma familia había diferentes formas del apellido escrito así como si anotaras animales”. 

Localmente hay muchas frases en las que se usa el color negro de manera despectiva, ¿Cómo enfrentan esto?

– Muchas veces la gente se escuda diciendo “pero yo digo negro de alma, eh?” dandole siempre una connotación negativa a lo que es negro. A lo mejor tus hijos te están escuchando decir esas frases y lo van a naturalizar y normalizar, después cuando las repitan en otro lado van a hacer sentir mal a otra persona. Cada vez que escucho la frase “negro de mierda” se me viene mi abuela a la mente y todo lo que luchó ella por desenvolverse como mujer, siendo negada hasta en la crianza de sus hijos.

– ¿Qué herramientas te dió el reconocimiento de tu identidad para poder confrontar con el racismo?

– Conocer mi identidad me ha dado herramientas para poder enfrentarme e identificar cualquier situación de discriminación ayudando a la gente a reflexionar. Por ejemplo mi familia y amigos se cuida mucho de decir “negro de m”.

Yo ignoraba que en la época de la colonia más del 40% era población afro. Si uno se pone a pensar en el colegio se expone a lo afro en los actos como personas exóticas, hasta se pinta a los niños con carbón o corcho quemado para exponer esa presencia, cuando en realidad la mayoría lo lleva en la sangre.

En los actos escolares se expone a la población negra como una minoría, pero si uno se pone a dimensionar la cantidad de esclavizados que se traficaba en Córdoba no habría ninguna duda de nuestra raíz negra. Esto es lo que intenta visibilizar Mesa Afro Córdoba mediante las charlas en los colegios, contar esa historia que en los manuales no existe.

Creo que no hay nada más lindo y significativo que decir  “yo soy afro”, de eso se trata la militancia, es una lucha mediante un mensaje, verse en el otro, en un espejo, reflexionar.

– ¿Sentís que tu vida transita entre los esterotipos presentes dentro de la sociedad argentina?

– Muchas veces me dijeron “che te queda más fino el alisado” o “te queda más prolijo el alisado”, como si el rulo fuera ordinario. Esos son pequeños actos discriminatorios en los cuales las personas opinan sobre el cuerpo ajeno, sin tener en cuenta el efecto que puede causar su palabra.

También los medios de comunicación se encargan de reafirmar constantemente un estereotipo hegemónico. La persona rubia, flaca y delgada sigue estando presente en la mayoría de las publicidades, parece que no hubiera una diversidad de cuerpos.

Cuando dicen me encantan “las caderas de las negras”, también es una mirada reduccionista sobre lo que es ser afrodescendiente. Las negras somos mucho más que curvas pronunciadas.

– ¿Qué tradiciones, costumbres, hábitos, prácticas, etc. te conectan con lo afro?

– Tenemos palabras que a lo largo del tiempo han permanecido como por ejemplo: quilombo, tamango, candombe, chunchulin, mondongo, mandinga, Banana, las palabras con “ñ” y con “mb”, son palabras de origen afro.

Dentro de las comidas puedo mencionar al mole y las achuras. Las achuras antes eran el descarte de la carnicería, eso comían nuestros ancestros.

En cuanto a las tradiciones, tengo presente el festejo a San Baltazar, el Rey Mago, considerado el Santo Rey del Candombe. 

Este festejo es uno de los más importantes de la Comunidad Afrodescendiente. Se realiza en Corrientes en el Parque “Camba Cuá”, cuyo significado es “cueva de negros” en guaraní. 

Fue denominado así de forma despectiva por la élite de la sociedad del siglo XIX, ya que se trataba de un asentamiento de afrodescendientes que dejaron fuertemente arraigadas sus raíces culturales en la historia de la ciudad. Mantiene el espíritu humilde que se ve reflejado durante la fiesta.

En el festejo  nos vestimos de blanco, rojo y amarillo que son los coloresque portaba Baltazar. Vamos bailando por todo el barrio, la gente sale de sus casas mostrando el santo y bailamos alrededor realizando nuestros pedidos.

También hacemos el toque del tambor. Cuando empieza a sonar el tambor sentimos una conexión increíble e intuitivamente comenzamos a bailar, incluso cuando es la primera vez que bailamos, aunque no sepamos cómo, el baile “nos sale bien” increíblemente , porque lo llevamos en la sangre.

– ¿Qué te transmite el sonido del tambor?

– Escucho el tambor y siento algo dentro mío, las raíces de mis ancestros. Solo con escuchar, me pongo a bailar y, si tengo la oportunidad, toco algo o al menos hago una base. Cuando bailo recuerdo a mi familia y piso la tierra, y es la tierra de mis ancestros. Algo dentro mío aflora, bailo para mí misma y transito lo que siento.

Griselda junto a sus compañeros de Mesa Afro Córdoba.
Bisabuela de Griselda, afrodescendiente.
Sara Abalos, abuela de Griselda; Daniel Manzoli, padre de Griselda y Carmen Abalos, tía de Griselda.
Griselda junto a sus compañeras en el Día de la Cultura Afrocordobesa.
Festejo a San Baltazar, el Rey Mago, considerado el Santo Rey del Candombe.
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Antes de cada festejo se preparan los tambores alrededor del fuego.
Griselda y su tía Niní, quien le reveló sus raíces afro.
Bisabuela de Griselda, afrodescendiente.
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Antes de cada festejo se preparan los tambores alrededor del fuego.
Griselda junto a sus compañeros de Mesa Afro Córdoba.
Griselda junto a sus compañeras en el Día de la Cultura Afrocordobesa.
Sara Abalos, abuela de Griselda; Daniel Manzoli, padre de Griselda y Carmen Abalos, tía de Griselda.
Festejo a San Baltazar, el Rey Mago, considerado el Santo Rey del Candombe.