12 de Octubre: descendencia afro, un capítulo oculto de la historia cordobesa

El 12 de Octubre es una fecha que invita a la reflexión sobre el proceso de colonización en nuestro continente, así como también a ejercitar el respeto hacia las diversidades que habitan nuestro territorio.

La población argentina es caracterizada habitualmente a partir de la gran inmigración de fines del siglo XIX y comienzos del XX, dejando de lado otras identidades presentes antes de la conquista conformadas por grupos no europeos que abordaron nuestro territorio tanto en el proceso de colonización como en las sucesivas olas inmigratorias.

Legado afro

Los afrodescendientes forman parte de nuestra cultura y sociedad desde la colonización de América. Aunque siempre se mira a aquel que porta la piel oscura como un foráneo proveniente de otro continente, no son pocos quienes señalan que es necesario revisar la historia de nuestro país para dar cuenta de que los afrodescendientes forman parte de nuestras raíces fundadoras como nación.

En las últimas décadas, y mediante la labor de las organizaciones de afrodescendientes y de migrantes afro, han comenzado a surgir otras voces para contar nuestra historia nacional, visibilizando esa historia oculta.

Mesa Afro Córdoba

Son varias las organizaciones del país en las cuales emergen las identidades que se consideran negadas históricamente. Entre ellas están los afrodescendientes, que forman parte de nuestra cultura y sociedad desde la época de la colonización, autoidentificados como “afroargentinos del tronco colonial”.

En Córdoba, Mesa Afro tuvo sus inicios en el año 2013, momento en el que un grupo comienza a reconocerse como afrodescendiente y ansía reafirmar su identidad en pos de conseguir “instalar en las agendas de la política pública temáticas tendientes a ampliar y generar derechos para esta comunidad”.

“Estamos convencidos de que en el área de la educación y cultura es donde más esfuerzos hay que hacer para recuperar historias y vivencias escondidas. Pero también recordamos que es el estado el que debe velar por la verdad histórica y el reconocimiento”, exponen desde la Mesa  .

“Todos los argentinos debemos reconocernos como afrodescendientes y aborígenes, además de europeos”

Desde Mesa Afro buscan terminar con el discurso de invisibilización en el cual se transmite que “los argentinos descienden principalmente de los europeos”, borrando así las raíces afro que “también llegaron en esos barcos extranjeros, así también negando las raíces aborígenes que aquí se encontraban”. 

Paola Aiudi, antropóloga y miembro de Mesa Afro Córdoba, comentó que: “Hay una identidad que se construye a partir de distintas raíces que nos conforman como pueblo. Esa negación, silenciamiento, invisibilización hacia lo afro tiene que ver con ligarse a una lectura histórica hegemónica que permaneció durante siglos y que fue lo que aprendimos durante la etapa escolar. Pero esto cambia cuando comenzamos a repreguntarnos e investigar”.

Sobre el 12 de octubre

Con respecto al 12 de octubre, desde Mesa Afro adhieren al contrafestejo conmemorado por los pueblos originarios. Consideran que es una fecha para para reflexionar, promover la identidad y “sacar a luz la historia oculta”.

Al respecto, Paola Aiudi comenta que: “Hace relativamente poco tiempo que se le cambió el nombre a esta fecha, comenzando a nombrarla como Día del Respeto a la Diversidad Cultural buscando así una visibilización de las diversidades sociales”.

“Yo todavía recuerdo en la escuela cómo se celebraba el Día de la Raza. El concepto de raza se ha utilizado para excluir y discriminar. En ese ‘festejo’ no se sabía siquiera qué se estaba festejando, no había un espacio de reflexión y concientización. Me acuerdo que todos los varones querían ser Colón”, continúa.

“La discriminación hacia estos grupos se reforzó en el sistema educativo durante muchas décadas cuando la fecha que hoy se conmemora era designada “Día de la Raza”. Ese relato de los afrodescendientes representados por niños con las caras pintadas con carbón vendiendo mazamorra aparecía como una mirada reduccionista que acentuaba la discriminación hacia grupos designados minoritarios”.

 

Negación

En su experiencia como docente, Aiudi deja en claro cómo hasta el día de hoy se sigue mirando a los afrodescendientes como cuerpos foráneos, extranjeros y no pertenecientes a nuestra cultura, excluyéndolos así socialmente.

“El año pasado fuimos a dar una charla a Bouwer, al sector de mayor seguridad. Me acuerdo las caras de ellos esperando los negros. También nos ha pasado en colegios, cuando preguntan “¿dónde están los negros?”, esperan que lleguen los senegaleses parece”, cuenta.

“Hay una creencia de que para justificar la afrodescendencia tenés que portar piel oscura, cuando en realidad por proceso histórico nuestras raíces están fundidas con otras identidades. Es imposible que la afrodescendencia en América Latina se porte exclusivamente con piel negra, debido al mestizaje a través de las generaciones”, afirma.

“Hasta el día de hoy sigue presente el imaginario del concepto sobre lo que es ser afro. Generalmente lo afrodescendiente está ligado a lo exótico corporizado con ciertas características fenotípicas. Al respecto comenta que “hay que lidiar con miradas reduccionistas sobre lo afro. Varias veces me pasó que la gente que asiste a los encuentros de la organización piensa que va a escuchar tambores, cuando en realidad son encuentros y charlas que damos para reforzar nuestra identidad”.

Ejemplificando con el caso de su lugar natal, Santo Tomé, en Santa Fe, Paola Aiudi cuenta sobre la manera en que estas identidades son ocultadas: “En general en Santa Fe hay un discurso de “acá somos todos gringos” , se habla de la descendencia europea, pero de “la otra” no. Yo desde que comencé  a estudiar las raíces folclóricas me di cuenta que había parte de la historia que no estaba contada. Cuando uno empieza a indagar en la historia de las raíces argentinas el discurso hegemónico se cae a pedazos”.

Relato eurocéntrico de la historia cordobesa

Sobre el afianzamiento de la mirada eurocéntrica, la antropóloga afirma que “Existe una explicación histórica de por qué se instala esta mirada, y tiene que ver con un proceso aplicado minuciosamente desde un discurso hegemónico. Como pasó con los pueblos originarios donde el discurso era que ese colectivo eran los incivilizados y bárbaros”.

“En la colonización -continúa Aiudi- los africanos traídos como esclavos estaban incluso por debajo de los nativos, en las categorías sociales demarcadas por los europeos. En América ocurrió un genocidio tremendo, mataron físicamente e identitariamente a millones de personas, perpetuando un discurso de odio racial lograron borrar la identidad y la cultura de todo aquel que no era el hombre blanco civilizado”.

La antropóloga afirma que: “La construcción de la nación argentina fue en base a una mirada eurocéntrica, donde se idolatraba a Europa y se apuntaba a parecernos a ellos, negando las raíces originarias y afros. Tiene que ver con una conquista ideológica que se hizo a través de muchos años. A partir de 1880, cuando se comienza a reafirmar la construcción del Estado Argentino, se intenta dibujar un paisaje europeo en todas sus formas, por eso los genocidios cometidos en la llamada Conquista del “Desierto”, por ejemplo”.

“Negro de m…!”

Se trata de una frase arraigada en nuestra sociedad, tan así que adonde vamos la escuchamos, la repetimos y la difundimos en cada enojo. Aiudi es educadora en varios colegios de Córdoba y cuenta que no sólo se apega a la currícula del establecimiento sino que como militante afro lleva a sus alumnos a reflexionar sobre problemáticas que implican racismo y segregación. 

Al respecto comenta: “Yo soy docente y nunca falta en el aula alguien que dice esa frase. Cuando yo lo escucho se para todo. Silencio total. Y hago pensar a mis alumnos en qué están expresando cuando dicen eso, les pregunto si tienen idea en las condiciones en las que se trajo a esas personas. Cuando uno lleva a los jóvenes a reflexionar, no lo dicen nunca más. Es un trabajo de hormiga, hacer pensar, repreguntarse qué se dice cuando se expresan esas frases. Cuando le das la posibilidad a alguien de repensar en lo que está reproduciendo la persona enseguida se da cuenta que lo que está diciendo es incoherente, dañino, deviene de un sistema que ha maltratado y oprimido”.

Datos censales

De acuerdo al primer relevamiento realizado en el año 1778 para todo el territorio del virreinato, la población clasificada como “negros”, “mulatos”, “pardos” y “zambos” libres y esclavizados representaba el 37 por ciento de la población. 

El mismo censo arrojó las siguientes cifras para algunas jurisdicciones, en las que se destacaba el alto número de población africana y afrodescendiente: en Santiago del Estero llegaban al 54 por ciento, en Catamarca al 52 por ciento, en Salta a un 46 por ciento, en Córdoba al 44 por ciento, en Jujuy al 13 por ciento, en La Rioja al 20 por ciento, en Mendoza al 24 por ciento, en San Juan al 16 por ciento y en San Luis al 8 por ciento y en Buenos Aires el 28 por ciento del total de la población era de descendencia africana.

En el Archivo Histórico de Córdoba se encuentra documentado el censo de 1832 que comprendió solo la ciudad Capital: aquí se registra que un 51,91 por ciento de la población pertenecía a afrodescendientes.

Estancia Jesuítica de Alta Gracia: conmemoración a los esclavizados 

El Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers revela en sus paredes y a través de sus colecciones parte de la historia de los afroargentinos y de la provincia de Córdoba.

“La principal mano de obra esclavizada estuvo conformada por afrodescendientes siendo los encargados de las tareas que demandaba la explotación de la estancia. Fueron ellos el soporte económico en los puestos, en los telares, en la huerta y en el transporte de las carretas de bueyes que trasladaba los productos por diferentes postas. Cumplían funciones de servicio doméstico, herrería y actividades en el molino. Produjeron vino, hornearon ladrillos, fabricaron muebles y carretas”, cuentan desde la institución.
 

 
Los esclavizados fueron los encargados de construir la iglesia, sus propias viviendas, la casa de los Padres y el obraje, trabajando conjuntamente con arquitectos jesuitas, constructores africanos y afrodescendientes. Por eso, actualmente se puede hablar de una arquitectura afrojesuita.

Este es un espacio para la conmemoración a los esclavizados que permanecieron en la Estancia, rematados por la Junta de Temporalidades. En las banderas que allí se encuentran se inscriben nombres, edades y los precios de quienes fueron comprados.

“Estos nombres quedan en contraposición como lápidas de cementerio. Realizados en telas gastadas, sábanas sudadas, que soportaron los sueños, y de manteles viejos que testimonearon comidas. Sobre ese material descartable remendado, cosido, golpeado se encuentran estos nombres, intenta a través del arte revelar lo escondido del pasado, del que somos herederos y responsables. Identidades que son minoría y a través del tiempo han sido invisibilizadas, desvalorizadas y silenciadas. Lo que se busca es fortalecer la cultura, tomarla y no olvidarla. Me interesa mostrar la relación entre parodia, desenmascaramiento de las voces dominantes y el poder. Contar la historia de aquellos que callaron, haciendo una reflexión entre lo que es una cultura impuesta desde las clases dominantes a las clases populares y/o subalternas, de manera de producir una pregunta desde el pasado al presente”, comenta Hilda Zagaglia, asistente al encuentro llevando a cabo en noviembre pasado durante el Día del Afrodescendiente.

Durante el acto de homenaje y conmemoración al 8 de noviembre como el Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro, Mesa Afro Córdoba junto con demás organizaciones rememoraron a sus ancestros esclavizados mediante una placa con sus nombres detallados.

El acto contó con la presencia de Maria Elena Lamadrid, referente y presidenta la Asociación Misibamba, afrodescendiente del tronco colonial, pariente directa de esclavizados.

 

Miembros de Mesa Afro Córdoba. De izquierda a derecha: Paola Aiudi, Griselda Manzoli,Marcela Alarcon, Valentina Clamer, Carlos Santos Becerra, Diego Cortez y Rodolfo Moises.
Marimba Esmeraldeña. Encuentro de Mujeres Afroamericanas en Córdoba. (Fotografía/Rodolfo Moisés)
78398159_454433588548106_5548680945625726976_o_1602054352.jpg
Museo y Estancia Jesuítica de Alta Gracia.
Placa con los nombres de los esclavizados que permanecieron en Estancia Jesuítica de Alta Gracia.
Maria Elena Lamadrid, referente y presidenta la Asociación Misibamba de Buenos Aires.
Desde Mesa Afro buscan terminar con el discurso acerca de que “los argentinos descienden principalmente de los europeos”, borrando así a “las identidades afro que también llegaron en esos barcos”. (Fotografía/ Mesa Afro Córdoba)
Paola Aiudi. Antropóloga y miembro de la Mesa Afro Córdoba.
Museo y Estancia Jesuítica de Alta Gracia.
78398159_454433588548106_5548680945625726976_o_1602054352.jpg
Maria Elena Lamadrid, referente y presidenta la Asociación Misibamba de Buenos Aires.
Placa con los nombres de los esclavizados que permanecieron en Estancia Jesuítica de Alta Gracia.
Marimba Esmeraldeña. Encuentro de Mujeres Afroamericanas en Córdoba. (Fotografía/Rodolfo Moisés)
Miembros de Mesa Afro Córdoba. De izquierda a derecha: Paola Aiudi, Griselda Manzoli,Marcela Alarcon, Valentina Clamer, Carlos Santos Becerra, Diego Cortez y Rodolfo Moises.